Ursula K. Leguin y el cadáver de la ciencia ficción
Julio 6, 2007 por Alfredo
Alguien en la revista Slate dijo algo así como “Michael Chabon ha gastado una considerable energía tratando de sacar al decadente cadáver de la ciencia ficción fuera de la tumba donde los escritores de literatura seria lo abandonaron” (traducción libre, sorry) y Ursula K. Leguin decidió contestar de la mejor manera que puede hacer un escritor: con un cuento. Os lo pongo aquí, pero en inglés, que no tengo tiempo para hacerle justicia al texto de Leguin.
Something woke her in the night. Was it steps she heard, coming up the stairs — somebody in wet training shoes, climbing the stairs very slowly … but who? And why wet shoes? It hadn’t rained. There, again, the heavy, soggy sound. But it hadn’t rained for weeks, it was only sultry, the air close, with a cloying hint of mildew or rot, sweet rot, like very old finiocchiona, or perhaps liverwurst gone green. There, again — the slow, squelching, sucking steps, and the foul smell was stronger. Something was climbing her stairs, coming closer to her door. As she heard the click of heel bones that had broken through rotting flesh, she knew what it was. But it was dead, dead! God damn that Chabon, dragging it out of the grave where she and the other serious writers had buried it to save serious literature from its polluting touch, the horror of its blank, pustular face, the lifeless, meaningless glare of its decaying eyes! What did the fool think he was doing? Had he paid no attention at all to the endless rituals of the serious writers and their serious critics — the formal expulsion ceremonies, the repeated anathemata, the stakes driven over and over through the heart, the vitriolic sneers, the endless, solemn dances on the grave? Did he not want to preserve the virginity of Yaddo? Had he not even understand the importance of the distinction between sci fi and counterfactual fiction? Could he not see that Cormac McCarthy — although everything in his book (except the wonderfully blatant use of an egregiously obscure vocabulary) was remarkably similar to a great many earlier works of science fiction about men crossing the country after a holocaust — could never under any circumstances be said to be a sci fi writer, because Cormac McCarthy was a serious writer and so by definition incapable of lowering himself to commit genre? Could it be that that Chabon, just because some mad fools gave him a Pulitzer, had forgotten the sacred value of the word mainstream? No, she would not look at the thing that had squelched its way into her bedroom and stood over her, reeking of rocket fuel and kryptonite, creaking like an old mansion on the moors in a wuthering wind, its brain rotting like a pear from within, dripping little grey cells through its ears. But its call on her attention was, somehow, imperative, and as it stretched out its hand to her she saw on one of the half-putrefied fingers a fiery golden ring. She moaned. How could they have buried it in such a shallow grave and then just walked away, abandoning it? “Dig it deeper, dig it deeper!” she had screamed, but they hadn’t listened to her, and now where were they, all the other serious writers and critics, when she needed them? Where was her copy of Ulysses? All she had on her bedside table was a Philip Roth novel she had been using to prop up the reading lamp. She pulled the slender volume free and raised it up between her and the ghastly golem — but it was not enough. Not even Roth could save her. The monster laid its squamous hand on her, and the ring branded her like a burning coal. Genre breathed its corpse-breath in her face, and she was lost. She was defiled. She might as well be dead. She would never, ever get invited to write for Granta now.
Vía Boing Boing












Personalmente me encanta lo de “¿Dónde estaba su copia del Ulises? Todo lo que tenía en su mesita de noche era una novel de Philp Roth…. Lo levantó frente al Golem, pero ni siquiera Roth podía salvarle”
Esto… ¿la moraleja es que si escribes ciencia ficción no puedes leer (¡ni mucho menos escribir, por dios!) otra cosa a no ser que sea para recabar argumentos para reírte de los escritores peñazo (como alguno les llama por aquí) o para engordar tu currículo con un título de antropóloga, por ejemplo, cuando te interesa proclamar lo “respetable” que eras aunque escribas fantasía épica? Pues vaya plan.
Eeeeeh, pues me da a mi que lo que hace es partirse de lo de “autores de literatura seria” separado de “autores de cf”, como si un “autor de cf” no pudiera serlo de “literatura seria”, o uno “de literatura seria” pudiera “cometer género” sin volverse un apestado.
Vamos, yo creía que estaba clarito.
Sip. Que un escritor es un escritor, vaya. La LeGuin, que tiene dos ovarios que pa qué…
V.
Ya, hombre, claro, si lo lees sabiendo inglés, así cualquiera… :p
No, si queda claro lo que dice.
La cuestión es que, aunque la intención sea reírse de la Pose, lo hace como si la Pose viniera sólo desde fuera, como una agresión, cuando la verdad es que demasiados escritores declaradamente de género han desarrollado su propia Pose que para mí casi es peor todavía porque es como una versión marvel zombie de la Escuela del Resentimiento y anula cualquier intento de autocrítica (y de crítica ya que estamos): su manera de entender lo fantástico es la única válida, sus influencias son las únicas válidas, su manera de escribir, tras la “derrota” de la New Weird, es la única válida que y se han apropiado de etiquetas com “mainstream” para falsear las cosas y declararse al margen.
Y cuando no les funciona, se inventan la etiqueta “slipstream” como segunda barrera.
Yo es que ya no puedo evitar pensar esto cuando leo algo así, lo escriba la LeGuin o quien sea.
Bueno, Leguin por edad es más de la New Wave más que de la New Weird. Los lejanos años 60 y 70, para entendernos. La revolución del género fantástico gracias a ella, Dick, Silverberg, Ballard o Aldiss (entre otros)
Yo entiendo que alguien que escribe de una manera tan personal como ella, sin entrar en mainstreams o slipstreams, se cabree cuando sale algún entendido a señalar con el dedo de forma indiscriminada.
¿He puesto New Weird? Joer, cómo ando…
Bueno, dejando aparte el hecho de que, de los autores que mencionas, el único que encaja al cien por cien en la New Wave es Aldiss y que Le Guin es tan New Wave como Bradbury, habría que explicar que echarle un vistazo a lo que se publica hoy día antes de hablar de “revolución”.
Porque la hubo. Bien. Pero fracasó estrepitosamente y ahora se imitan las paranoias de Dick tanto como las gafas de sol del cyberpunk y la magia de nombres de la Le Guin.
Para mí el problema de fondo de ese comentario sobre Crichton es por qué se tiene ese concepto tan delirante de la ciencia ficción. Y ese texto no lo trata, sólo habla de los prejuicios de los gafapastas. La excusa de siempre, vamos.
¿Crichton? ¿Pero quién habla de Crichton? Tio, me cuesta seguirte en cada mensaje.
Por otra parte LeGuin es New Wave, (todo su rollo anarquista-fantástico) y para hablar de revolución tienes que ver lo que se publicaba antes de ella, no después. Creo que eso es evidente.
Y Ballard es new wave, como Silverberg al escribir Muero por dentro. Aldiss es el claro exponente, pero los demás estaban allí también. Con Morcook haciendo la revista.
Añado, no hay más que ver lo que se publicaba antes de la new wave y lo que se publica ahora. ¿Éxito? no ¿Fracaso? ni de lejos.
Bien, como veo que hay confusión: Chabon es un escritor americano que tras ganar el pullitzer se puso a escribir género fantástico. Y lo hace sin complejos, lo reconoce y dice que escribe para entretener y punto. Lo que pasa es que hay gente que no entiende que tras ganar el pullitzer pueda escribir como los demás (buenos) escritores que hacen lo mismo (o mejor). Si lo hace tiene que mejorarlo, recuperarlo o darle nuevos aires. Por eso se cabrea la Leguin.
A ver, resintetizo:
- Si decimos que todos los autores que rompieron con los esquemas del pulp son new wave tenemos que la new wave empezó antes de que existiera el pulp. Además, en ocasiones uno piensa que la verdadera innovación de unos cuantos autores del fregao fue leer a Burroughs (el autor de género más plagiado después de Asimos, incluso por peña que ni le ha leído).
- Precisamente miro lo que se escribía antes y lo que se escribe ahora y digo que la new wave no triunfó: en el 80 por ciento de la ciencia ficción más “pura” que se escribe hoy día no ves prácticamente ninguna innovación sustancial a un nivel literario del género que no estuviera, como muy tarde, en lo escrito en los setentas u ochentas (innovaciones hiperasimiladas), y así no te puedes quejar de que los lectores exigentes (que buscan más que fanfarrias, o al menos fanfarrias sorprendentes) tiendan a pasar de mucho de lo que se publica como ciencia ficcióno. Normal. Se aburren. ¿Se ve esto en otros géneros? Pues sí, la verdad es que sí. Pero al menos es algo que se discute. Entre los lectores beligerantes de ciencia ficción o fantástico un debate serio y honesto sobre ese tipo de cosas brilla por su ausencia. Y entre los escritores ni te cuento. Es muy bonito hablar de la marginación y de los prejuicios de los “otros”, pero el caso es que se puede ganar un Pulitzer o un Nadal con una novela de ciencia ficción, igual que se puede leer a Roth y a Martin sin tener alucinaciones, pero esto es la cantinela de siempre: lo que hace la Le Guin en ese texto es atacar prejuicios con prejuicios. A lo mejor hace unos años la hubiera aplaudido, pero a estas alturas… A estas alturas lo que veo es que la fantasía de género tiene su propio circuito de lectores, editoriales y autores, una industria autosuficiente y endogámica, y para mantener ese status sin injerencias ha creado una paranoia digna de Coco y ver las cosas divididas en un “dentro” y un “fuera” (el odiado “mainstream”). Así va. Si no se venden libros, no es culpa de la editorial, sino de la librería, si no se está bien considerado el género, peor para ellos, gafapastas, ellos se lo pierden… Pero que no se les ocurra hablar de lo “nuestro” porque sólo nosotros somos los verdaderos especialistas, cualificados y expertos.
No quiero ni pensar qué diría Ursula cuando Lethem soltó aquello de que “el problema con la ciencia ficción es que se ha rodeado de mucho chalado que conecta el género con teorías delirantes”.
- Y Crichton… Bueno, ¿quién es el escritor de ciencia ficción “pura” más leído e influyente de la actualidad? Con permiso de Stephen King, claro.
De todos modos, si un escritor no aspira a renovar ni a dar nuevos aires al material sobre el que trabaja… qué coñazo de libros que debe de perpetrar, ¿no?
Sintetizo yo:
La new wave incorporaba las inquietudes sociales del momento a la cf. Que eran muchas y muy preocupantes. Así que Leguin era New Wave. Después de todo, es una etiqueta como cualquier otra.
Yo no me quejo de los lectores. Que lean lo que quieran. Lo que dice Leguin es que si escribes género quedas marcado (por parte de cierta gente) escribas lo que escribas. Es posible que conozcas mejor el mercado editorial anglosajón que ella. Quién sabe.
Lo del pullitzer, Chabon no lo ganó con una de fantasía. Ese es el tema. Hay gente que no parece comprender que la literatura es buena o mala. Y punto.
Y meter a Crichton… pues vale. Está en el mismo saco crítico que los demás. No verás que la crítica lo considere un renovador del género. Es un currito, un currito que vende de la leche. Pero nada más.
Y casi para terminar la charla y que no se eternice. Yo no estoy de acuerdo con todo lo que da a entender Leguin en su réplica. Explicar lo que dice no equivale a comulgar. Que al final parece que tengo yo que defenderla, con lo bien que se apaña ella